El principal desafío al trabajar con salsas o sopas a base de tomate es su acidez natural, la cual puede resultar punzante al paladar. En lugar de intentar equilibrar el sabor añadiendo grandes cantidades de azúcar, existe un método técnico más efectivo: la neutralización

La técnica

Añada una pizca de bicarbonato de sodio (aproximadamente 1/8 de cucharadita por cada litro) a su preparación mientras se encuentra en ebullición. 


El efecto

  1. Reacción química: Observará una ligera efervescencia momentánea; esto indica que el bicarbonato está reaccionando con los ácidos cítrico y málico del tomate. 
    1. Sabor balanceado: Al reducir la acidez real, se revela el dulzor natural del fruto sin alterar su perfil de sabor. 
    1. Armonía de ingredientes: Este ajuste permite que otros elementos de la receta —como lácteos, quesos o especias finas— resalten en el paladar sin competir con un fondo excesivamente agrio. 

    Nota: Use este recurso con moderación. Una cantidad excesiva de bicarbonato puede alterar la textura o dejar un ligero resabio metálico. Siempre es mejor empezar con una cantidad mínima e ir probando. 

    Go Top